1 de agosto. Celebración por el Día de la Pachamama.

Efeméride elaborada por la docente de la Unidad Académica de Folklore, Prof. Claudia Baracich.

Celebración por el Día de la Pachamama. Claudia Baracich, profesora del Departamento de Folklore, elaboró un escrito en alusión a esta fecha tan importante para el mundo andino y para Latinoamérica.
“Y esos infinitos destinos que pasan por mí seguramente también bendecirán la tierra, harán mesas de ofrenda y contarán los cuentos del ancestro.
Y el ancestro tendrá tejida mi vida en su memoria, como la de todos, y te esperará todas las noches, de todos los años, preparando la coca, criando las llamas, tejiendo tu ropa y cuidando la leña también.”
Cuando Sara Chura despierte.
Juan Pablo Piñeiro.

 
Cada año el 1 de agosto se celebra el Día de la Pachamama en algunas regiones de América del Sur. Cada año son más los que se suman a estas prácticas tradicionales y cada año son más los que incluyen diferentes acciones en nombre de la Pachamama. Mucho se escribe, se dice, se informa al llegar el mes de agosto, sobre esta celebración de origen precolonial, muchas sahumadas, hoyos en la tierra y dar comida, coca, cigarrillos y bebidas alcohólicas a la «madre tierra», el ofrecer y compartir algo de lo que ella ha dado a los hombres, como describe Marzal: “el ‘pago a la Pachamama’, que es un rito religioso significativo para cada familia extensa, por el que se agradece y propicia la Madre-Tierra para que siga alimentando a sus hijos” (1991: 2001).

Todo esto con más o menos intensidad, con más o menos continuidad de las prácticas originales, con más o menos consecuencias en la vida de los que celebran.

Una celebración que pone al descubierto la relación entre lo dado y lo emergente, con tensiones y acuerdos entre lo colectivo y lo fragmentado, lo conservado y lo adaptado a una realidad activa, diferente, cambiante. Una celebración enraizada culturalmente, que a lo largo del tiempo fue admitiendo elementos de diferente origen, incluidos por los propios asistentes portadores de distintas culturas. Intentar analizar la celebración es un gran desafío: “Si la interpretación de los antiguos mitos aymaras ya es compleja por revelar una manera especial de pensar el mundo y un proceso de identidad original, la situación se complica aún más a partir de la Conquista.” (Bouysse-Cassagne et al., 1987:16)

Sin lugar a dudas estas celebraciones se desarrollan en espacios diversos en los que se despliegan sentidos múltiples, resignificados; espacios en los que desde tiempos de la preconquista se renueva cada año la ceremonia, y otros espacios, producto de las movilidades de los grupos humanos y de las apropiaciones culturales se convierten en escenarios de legitimaciones, resignificando el tiempo y el espacio precoloniales, trayendo al presente una práctica ancestral.

El grupo migrante instituye el sentido de colectividad a través de la construcción de una serie de espacios comunicativos y de un conjunto de prácticas. Es decir, una dimensión particular es la constitución de ámbitos de interacción simbólica «intra-cultural», de puesta en común, a través del desarrollo de ciertas prácticas (Grimson 1999:165).

Y se podría continuar analizando el rol de les participantes, las modificaciones que las acciones sufrieron en la historia, el mito, el rito y el ritual y, tal vez, se llegaría a alguna conclusión más o menos interesante, y poco original al respecto.

También se podría cambiar la mirada y hacer algunos cuestionamientos, que quizás, no se puedan terminar de responder.

¿Se podría pensar esta celebración de forma aislada, fuera de los ciclos agrícolas?

¿Es posible pertenecer a diversos grupos con diferentes maneras de entender la celebración?

La propuesta sería, más allá de los diversos rituales y acciones ¿de qué manera permitimos que esta celebración nos interpele?

La celebración de la Pachamama es una parte de la vida andina, es uno de los modos en que se manifiestan las categorías de pensamiento, esas que tienen el poder de cuestionar las nuestras. Las categorías que son formadoras de las maneras que las personas tienen de pertenencia al cosmos.
Hoy en estas celebraciones podremos encontrar un mundo andino que fue pensándose a sí mismo dentro de otros mundos, mundos que construyeron realidades basadas en otras categorías, que montaron relatos, que crearon la historia de los vencedores. Aun así, debajo de estas historias hay otras que dan cuenta de la cosmovisión surandina.

Esta festividad puede sumergirnos en las propias maneras de pensar el mundo y de relacionarnos con él, y el primer aspecto significativo que contrapone mundos es el rol de competidores o colaboradores con les otres. ¿La meta es para los/as primeros/as o para todos/as? ¿Los bienes son para algunos/as o para todos/as? ¿Construimos colectivamente un lugar para vivir o levantamos muros para dividir?

El segundo aspecto es el carácter de pertenencia. Aspecto complejo en sí mismo, que comprende tanto los grupos humanos, como el resto de la naturaleza. La cuestión estaría atravesada por el carácter de la visión, ¿se mira a la realidad fraccionada? Hombres, mujeres, blancos, homosexuales, heterosexuales, negros, indios, europeos, migrantes, originarios, extranjeros de calidad, y de tantos otros fragmentos que podamos imaginar, humanos con derecho a dominar por poseer la razón como exclusividad, semihumanos, animales, tierra, plantas, agua, aire, montañas, y más fragmentos. O construimos y asumimos pertenencia a la grupalidad humana que está inmersa, comparte y pertenece a una naturaleza equilibrada y equitativa. “La Tierra –como sus hijos e hijas empobrecidos/as- precisa liberación. Todos/as vivimos oprimidos/as bajo un paradigma de civilización que nos exilió de la comunidad de vida, que se relaciona con violencia sobre la naturaleza y que nos hace perder la reverencia ante la sacralidad y la majestad del universo” (Boff, 2003: 91).

El tercer aspecto, la construcción del relato. ¿Somos capaces de construir un relato latinoamericano que dé cuenta de “categorías de pensamiento otras”, que no repitan matrices de pensamiento noreuropeo? 

Por último, no se puede o sí se puede, pero no se debería, dejar fuera las reglas éticas que atraviesan nuestra vida, nuestro sentipensar. Algunos pasos se han dado, entre otros en el preámbulo de la Constitución de la República del Ecuador de 2008 se dice: “Celebrando a la naturaleza, la Pacha Mama, de la que somos parte y que es vital para nuestra existencia, … para construir: Una nueva forma de convivencia ciudadana, en diversidad y armonía con la naturaleza, para alcanzar el buen vivir, el sumak lawsay.”

¿Será la celebración de la Pachamama un conjunto de acciones o será, para cada uno/a, el reflejo de una construcción de nuevas categorías de pensamiento, tan antiguas como la humanidad, que desafían lo planteado por la colonización cultural y dan cuenta de una red de relaciones de respeto, igualdad y colaboración entre todos/as los/as integrantes del Planeta?
 
Referencias bibliográficas
- Boff, L. (2002) Do iceberg ao Arca de Noé, O nascimento de uma ética planetaria. Petrópolis, Garamond, 2002
- Bouysse- Cassagne, T, Harris, O, Platt, T y Cereceda, V (1987) Tres reflexiones sobre el pensamiento andino. La Paz. Hisbol.
- CONSTITUCION DE LA REPUBLICA DEL ECUADOR 2008. https://www.cec-epn.edu.ec/wp-content/uploads/2016/03/Constitucion.pdf
- Grimson, A. (1997) Relatos de la diferencia y la igualdad. Los bolivianos en Buenos aires. Nueva Sociedad Nro. 147 enero-febrero 1997: 96-107
- Marzal, M (1991) La religión quechua surandina peruana. El rostro indio de Dios. Lima. Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú.
- Piñeiro, J (2003) Cuando Sara Chura despierta. Revista de Estudios Bolivianos. La Paz, La Paz: OFFAVIM
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